Úbeda, Tierra del Renacimiento

Hacía tiempo que no volvía por las “Cerros de Úbeda”. La verdad es que es agradable venir a est...



Hacía tiempo que no volvía por las “Cerros de Úbeda”. La verdad es que es agradable venir a estas tierras, donde las manchas de olivos se extienden por casi toda su geografía. Úbeda no sólo se trata de una ciudad con una gran historia a sus espaldas sino que, a día de hoy, es un lugares ideales para el turista. Y lo es porque hay muchas cosas para ver, lugares para pasear y, además, estupendos lugares para disfrutar de la gastronomía local. En Úbeda todo respira arte. Está lleno de monumentos, iglesias, plazas, calles... Lo mejor que puedes hacer es dejarte llevar, pasear e ir descubriendo, a cada esquina, los encantos que esta fantástica ciudad tiene para ofrecerte.
Hace años que conozco Úbeda y tengo que admitir que nunca deja de sorprenderme, como se suele decir conocí esta bella ciudad casi por casualidad ya que, siendo un chiquillo fue cuando la conocí y he de confesar, que quede maravillado ante todo lo que tenia frente a mi. Cerrar los ojos e imaginarme que estaba inmerso en otra época, pisando adoquines cargados de historias que contar, sentarme en un lugar e intentar imaginar como sería la vida en aquellos años... era algo que me encantaba hacer. Tiempo después, quiso el destino que volviera a esta Ciudad pero esta vez por motivos de estudios. Reconozco que fueron los dos años mejores de mi vida. De no ser por mi alma vagabunda, que me llevaba a deambular sin rumbo durante horas no hubiera conocido ni la mitad de los secretos y lugares que esconde cada una de sus esquinas. Úbeda guarda muchísimos tesoros dispersos por la ciudad. Para el viajero que pisa por primera vez esta Ciudad lo mejor, para orientarse, es llegar a la Redonda de Miradores, desde donde Úbeda se sitúa sobre un mar de olivos, y desde allí, imaginando que se está en la proa de una gran nave, caminar y caminar adentrándose en la ciudad descubriendo rincones maravillosos.



No tarde mucho en empezar a saltarme alguna que otra clase para poder pasear por las calles y plazas de esta bonita Ciudad, plagado a cada esquina de Palacios, casas señoriales, iglesias y todo tipo de monumentos, sobre todo renacentistas. Un gustazo poder contemplar aquellas sombras que resaltaban las texturas de la piedra centeraria. 
Declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2003 al igual que Baeza, Úbeda es bastante más grande que su vecina, de la que sólo la separa por 6 kilómetros. la Ciudad representa la arquitectura privada y el poder civil del Secretario de Carlos V, Francisco de los Cobos. El casco histórico de Úbeda tiene importantes monumentos como la Capilla Funeraria del Salvador del Mundo, el Hospital de Santiago, la Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares, la Casa de las Cadenas, el Palacio de Juan Vázquez de Molina o Casa de las Torres. Pero en esta ocasión nos vamos a centrar en un lugar especifico de la ciudad, un lugar mágico y con encanto y que por supuesto es uno de mis lugares favoritos.

Nos encontramos en una plaza increíble, rodeada de monumentos renacentistas, lo que le ha valido el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad. Formada en gran parte por las grandes familias nobiliarias de Úbeda, que quisieron así mostrar su poder, contiene tres monumentos nacionales: La Sacra Capilla del Salvador, una de las iglesias privadas más grandes de España, la Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares, y el Palacio Vázquez de Molina, actual Ayuntamiento. 



La Sacra Capilla del Salvador del Mundo es un templo construido bajo patrocinio de Francisco de los Cobos como panteón de su palacio de Úbeda. Mandada construir en 1536, formaba parte de un extenso programa artístico (del que formaban parte su Palacio, una Universidad y un Hospital) destinado a encumbrar la fama, la fortuna y la gloria personal que había alcanzado el secretario personal de Carlos V. El proyecto inicial se encargó a Diego de Siloé, mientras que la realización corrió a cargo de Andrés de Vandelvira a partir de 1540. El templo fue consagrado en 1559.

La Basílica y Real Colegiata de Santa María la Mayor de los Reales Alcázares, es la iglesia principal de la ciudad de Úbeda, Jaén y tercera de la diócesis Jiennense. La iglesia se asienta sobre un suelo arqueológico de la Edad de Bronce, lugar sagrado desde tiempos inmemoriales, siendo finalmente edificada sobre los restos de la mezquita mayor, tras la conquista de la ciudad en 1233 por Fernando III, el Santo. El 29 de septiembre de 1233 el rey San Fernando III con su corte entró a la mezquita mayor de la ciudad por la puerta principal de la misma, para celebrar la victoria de la reconquista de la ciudad y consagrar la mezquita en iglesia católica, bajo la advocación de Iglesia Mayor Parroquial de los Reales Alcázares y de Nuestra Señora de la Asunción. Desde 1259 fue titulada Iglesia Mayor Colegial y desde 1852 ostenta el título de Iglesia Mayor Parroquial, al perder la condición de Colegiata. Fue y es la tercera iglesia más importante en dignidad del Santo Reino, después de las catedrales de Jaén y de Baeza. Este edificio mezcla diferentes estilos (gótico, mudéjar, renacentista, barroco y neogótico) fruto de una construcción que se extiende desde el siglo XIII al XIX. 

El palacio de Vázquez de Molina o de las Cadenas es un palacio civil del Renacimiento español, el palacio más sobresaliente de la ciudad de Úbeda y uno de los más fastuosos de España. De estilo renacentista, fue proyectado por el arquitecto Andrés de Vandelvira, que se tomó la libertad de plantear este palacio a modo de casa romana, totalmente exento, creando toda su estructura alrededor de un gran patio con fuente en su centro. En este patio se combina el mármol blanco estilo genovés de las columnas, con la piedra dorada y las bóvedas blanqueadas, creando una imagen policroma más propia de la Florencia renacentista.


No es bueno hacer comparaciones, ya que son muchos los rincones que te transportan a otra época paseando por sus calles y plazas, en el interior de los monumentos, encontrar patios renacentistas, bellos artesonados y decoración única que llamarán poderosamente la atención del visitante, pero hay quien en alguna que otra ocasión se ha querido comparar a la Plaza Vázquez de Molina con la de San marcos de Venecia como plazas de las más bellas de Europa. No es ninguna locura, pues la mayoría de esta enorme plaza ubetense pertenece al siglo XVI y verdaderamente en ella se puede estudiar a la perfección el Renacimiento más puro Italiano, aun que esto mismo, no será un servidor quien lo diga ay que, prefiero que aquel que la visite saque sus propias conclusiones.




Para acabar esta visita, concluiré con una frase que todos hemos escuchado o bien hemos pronunciado alguna vez en la vida. Esta frase es “irse por los cerros de Úbeda”, equivalente a abstraerse y vagar la mente, y se atribuye a una hermosa leyenda, que dice que cuando Alfonso VIII tenía la ciudad sitiada, y mandó atacar al caudillo Alvar Fáñez al día siguiente. Alvar se enamoró perdidamente de una princesa árabe que encontró en un arroyo, y al día siguiente no apareció en la batalla, que fue muy cruenta, con gran pérdida de vida humanas. Ganaron los cristianos, y Alfonso VIII le llamó para pedirle explicaciones y preguntarle dónde había estado, y este, todavía embobado por el recuerdo de su noche de amor, respondió “por los cerros de Úbeda, mi señor”.

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